31 May 2016
ENTRE TULES Y LAVANDA
¿Quién no ha soñado alguna vez con el día de su boda? Aunque sea sólo un poquito... Para los que sí lo han hecho y desean hacer de ese día un momento...
24 May 2016
Curry Korma vegetariano
¿Qué les parece si hoy nos metemos en la cocina? ¿Ustedes son cocinillas o más de llamar al Just Eat? Como ya les he comentado alguna vez, a mí...
17 May 2016
"El buscador", un cuento para pensar
Lo sé, llego tarde otra vez... pero nosotros venimos de un fin de semana largo y para nosotros es como si hoy fuera lunes ;P ¡Ah! y, además, se me olvidó programar una entrada, así que aquí me tienen reincidiendo en mi falta de puntualidad. Espero que me perdonen.
El caso es que esta mañana un link (gracias prima Elisabeth por compartir) me ha llevado a empezar a escuchar podcasts de un hombre al que ya había yo visto en la tele hace años, Victor Küppers, y que habla mucho de la actitud que le ponemos a las cosas y de vivir con ENTUSIASMO. Me parece muy interesante todo lo que dice a pesar de que hable a mil por hora y que vocalice muy poco (críticas constructivas, Señor Küpper, no me lo tome a mal) y me ha parecido que podría dejarles aquí un enlace por si les apetece escucharlo. A mí, si se me pega un poco de su filosofía de vida estaré encantada. Yo sigo escuchándole.
En uno de los audios que le he escuchado, habla de un cuento de Jorge Bucay de su libro Cuentos para pensar que quiero compartir con todos ustedes a ver qué les parece:
El Buscador
Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como buscador.
Un buscador es alguien que busca. No necesariamente es alguien que encuentra. Tampoco esa alguien que sabe lo que está buscando. Es simplemente para quien su vida es una búsqueda.
Un día un buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Él había aprendido a hacer caso riguroso a esas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió. Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó Kammir, a lo lejos. Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó la atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadoras. La rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada… Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar. De pronto sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar. El buscador traspaso el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles. Dejó que sus ojos eran los de un buscador, quizá por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción … "Abedul Tare, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días". Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra. Era una lápida, sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar… Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado, también tenía una inscripción, se acercó a leerla decía "Llamar Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas". El buscador se sintió terriblemente conmocionado. Este hermoso lugar, era un cementerio y cada piedra una lápida. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto, pero lo que lo contactó con el espanto, fue comprobar que, el que más tiempo había vivido, apenas sobrepasaba 11 años. Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar. El cuidador del cementerio pasaba por ahí y se acercó, lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.
- No ningún familiar - dijo el buscador - ¿Qué pasa con este pueblo?, ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que lo ha obligado a construir un cementerio de chicos?.
El anciano sonrió y dijo: -Puede usted serenarse, no hay tal maldición, lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré: cuando un joven cumple 15 años, sus padres le regalan una libreta, como esta que tengo aquí, colgando del cuello, y es tradición entre nosotros que, a partir de allí, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella: a la izquierda que fu lo disfrutado…, a la derecha, cuanto tiempo duró ese gozo. ¿Conoció a su novia y se enamoró de ella? ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla?…¿Una semana?, dos?, ¿Tres semanas y media?… Y después… la emoción del primer beso, ¿cuánto duró?, ¿El minuto y medio del beso?, ¿Dos días?, ¿Una semana? … ¿y el embarazo o el nacimiento del primer hijo? …, ¿y el casamiento de los amigos…?, ¿y el viaje más deseado…?, ¿y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano…?¿Cuánto duró el disfrutar de estas situaciones?… ¿horas?, ¿días?… Así vamos anotando en la libreta cada momento, cuando alguien se muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba.
Porque ese es, para nosotros, el único y verdadero tiempo vivido...
¿Qué les ha parecido? Les espero en los comentarios :)
¡Feliz semana a todos!
11 May 2016
El tiempo es el que es
Sara Fratini
Siento haber fallado a nuestra cita de cada lunes. No sabía qué contarles o, por lo menos, no sabía cómo contárselo. Hoy vengo...
Me van a permitir que hoy comparta con todos ustedes un post muy familiar, y es que hace tiempo que no le dedico uno a nuestro little man. La última vez fue ésta. ¿Se acuerdan? Además, si siguen leyendo, conocerán a coliflower.
Todos los padres del mundo desean que sus hijos tengan salud y que sean felices. Afortunadamente nosotros podemos decir que Liam es un niño sano y muy feliz. Como madre me preocupan muchas cosas (¡sino todas!) que le puedan pasar y cada día debo aprender a quererle bien. Me refiero a darle las herramientas necesarias para que sepa llevar su vida en cada una de sus etapas, no sobreprotegerle y darle ejemplo. Pero es que muchas veces recuerdo cómo era yo y lo que me ha costado superar muchas cosas y me sale acortarle el camino, ahorrarle según que... Uff, ¡qué complicado, señores, esto de la crianza!
Ahora está en una etapa de muchos cambios y a él también le ha tocado aprender a ser hermano mayor e ir al colegio de los mayores (como dice él con mucho orgullo). Día a día vemos cómo se va formando su personalidad (cariñoso, insistente, gracioso, tozudo...) y cómo, del mismo modo, características personales de siempre se van afianzando.
Hace dos semanas tuvimos reunión con su maestra, la encantadora Ana, y ya les comento que esto que les escribo lo hago con la lagrimilla en el ojo. Siempre, siempre recordaré a su profesora emocionada diciéndome que Liam es un niño con un enorme corazón y muy querido por todos. Y sí, también progresa adecuadamente y es muy listo y curioso, pero yo me quedo con eso: mi hijo es muy buena persona, es feliz y se hace querer.
Permítanme un momento que me seque la baba...
Les cuento que le sigue gustando mucho jugar con los coches y va coleccionando los de la película Cars y que su nueva obsesión es el fútbol. Imagínenme a mí o a mi madre a las 8 de la mañana jugando partidos en casa antes de ir al cole porque ya se levanta con esa idea en la cabeza. Me hace mucha gracia como siempre va con el equipo que gana (¿¡chaquetero!?), es un amante de las faltas y le encanta emular los piscinazos y todo el teatro que hacen los profesionales cuando caen al suelo. Además, es un experto en la repetición de las mismas a cámara lenta. Créanme, ¡es digno de ver! Celebra los goles como lo hace Cristiano Ronaldo, pero dice que él es del Barça... jejeje.
¡Ah! Todavía no les he comentado que en casa tenemos una nueva "mascota". Les explico: Liam no es un niño muy valiente (todavía... ;p) y hace ya algunas semanas vio en una esquinita del baño uno de esos bichitos que a veces salen en lugares húmedos. ¿Saben de qué les hablo? Mi hermana los llama cortapichas... jejeje. Bueno, pues no le hizo ninguna gracia y desde entonces se angustia cuando tiene que ir al baño. ¡Y si le pica el culete! Pues bien, hemos tenido que ponerle imaginación a la cosa y contarle que el bichito en cuestión no hace nada, que es nuestro amigo, que vive con nosotros y se llama coliflower y que cuando no está es porque se ha ido de vacaciones!! Sí, sí, estamos todos muy locos, ¡pero nos funciona!
Y a ustedes ¿les ha tocado contar alguna milonga con muy buena fe para solventar situaciones peliagudas con niños? Cuéntenme; les leo.
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